Una de las cosas que cuesta trabajo creer cuando se inicia una relación con Jesucristo o aprender de Él, es el hecho de escuchar Su voz, porque nosotros aprendemos a orar. Si ustedes ya vieron mi más reciente video en mi canal de YouTube de Teen CAS*, en el cual hablo con detalle acerca de la vez que me asaltaron en la escuela Raúl del Campo donde, curiosamente también estaba el hermano de Werevertumorro y el hijo de Gus Rodríguez, fue en medio del caos cuando me puse a orar por ayuda. De hecho, orar significa platicar con Dios, no solamente por ayuda, sino también expresarle espontáneamente cómo nos sentimos y también por las necesidades de otras personas. Una vez que decidimos conocer quién es Jesús, cómo es que aparecieron las creaciones en la Tierra, cómo es que Dios tiene un amor infinito hacia las personas, los animales, los niños y hasta a las personas que han hecho cosas terribles, da más curiosidad abrazar esa paz...
Así luce un diamante en bruto. Sin pulir. Parece simplemente una piedra, pero por dentro, tiene un gran valor. Eso fue lo que aprecié de manera figurada cuando Rodrigo , un adolescente de doce años llegó a mi salón de clases en enero de 2020 dentro del Centro Comunitario (y también Iglesia cristiana) donde trabajo. Primeramente, agradezco la confianza de su abuelita materna, la señora María Dolores, por permitirme escribir esto que les voy a narrar, pues en muy contadas ocasiones lo he hecho y únicamente mi familia, mis alumnas y gente de la Iglesia Equippers Ciudad de México conoce algunas cosas… esta vez, es mi deseo que su testimonio sea leído por más personas. En catorce años de ejercicio de compartir conocimiento de inglés a niños, adolescentes y adultos, nunca había tratado con un adolescente diagnosticado con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), ansiedad y depresión. Por ello, me he dado a la tarea de aplicar lo aprendido en mi carrera universitaria como...