Así luce un diamante en bruto. Sin pulir. Parece simplemente una piedra, pero por dentro, tiene un gran valor. Eso fue lo que aprecié de manera figurada cuando Rodrigo, un adolescente de doce años llegó a mi salón de clases en enero de 2020 dentro del Centro Comunitario (y también Iglesia cristiana) donde trabajo.
Primeramente, agradezco la confianza de su abuelita materna, la señora María Dolores, por permitirme escribir esto que les voy a narrar, pues en muy contadas ocasiones lo he hecho y únicamente mi familia, mis alumnas y gente de la Iglesia Equippers Ciudad de México conoce algunas cosas… esta vez, es mi deseo que su testimonio sea leído por más personas.
En catorce años de ejercicio de compartir conocimiento de inglés a niños, adolescentes y adultos, nunca había tratado con un adolescente diagnosticado con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), ansiedad y depresión. Por ello, me he dado a la tarea de aplicar lo aprendido en mi carrera universitaria como comunicóloga, además de orientarme con otros profesores y conferencias.
Después de acercarme a este tema, he comprendido que el hecho de decir “soy una persona hiperactiva”, no se debe tomar para nada a la ligera, puesto que he tenido muchos alumnos con diversas personalidades que se repiten: los acomedidos, los callados, los invisibles, los aplicados, los que son súper amables que hasta traen botanas para todos, los comediantes (y me roban el foco porque yo soy la que hace chistes 🤭), los malos comediantes, los bullies, los que son apáticos y se duermen en mi clase… que, por cierto, para ser honesta, a ese tipo de alumnos se las canto de inmediato 😒 porque me molesta que hagan perder mi tiempo y siempre he lanzado mi discurso desde mi antiguo trabajo: “si no te gusta mi clase, mejor no vengas, dile a tu madre que no tire su dinero en tus clases y que mejor te pague el internet y tu Netflix”… gracias a Dios, la mayoría ha despertado…, en fin, hay de todo en la viña del Señor.
El día en que conocí a la abuela de Rodrigo, sólo me había dicho que estaba mal en
inglés. Liquidó su curso y compró el libro. Horas después, me comentó del trastorno que padece su nieto y que ella estaba peleando por su custodia, pues él había
vivido violencia intrafamiliar con su padrastro y madre biológica. Todo eso
representó un reto, pues, en un inicio los alumnos de su grupo se mostraban
tolerantes, otros mostraron una amistad genuina hacia él ante los pensamientos
catastróficos que él manifestaba: “tengo un corazón negro”, “yo por eso no
tengo amigos y nunca los tendré”, “yo no creo en Dios, mi dios es Godzilla
porque es poderoso”.
Ante todas esas declaraciones, tres compañeros de su grupo y yo, quienes somos cristianos, empezamos a decirle simplemente que el único Dios Todopoderoso es Jesús y que Él puede ser su amigo. No solamente eso, que nosotros podremos serlo. A Roy, como le gusta que lo llamen, le alentaron esas palabras, puesto que ahora veía a dos de sus compañeros como “sus dioses”. En fin. Para ello, yo ya lo tenía en mis peticiones de oración, además de que suele interrumpir la clase, ponerse de pie y contar chistes. Esto último, interpreto, es una manera de canalizar sus frustraciones cuando se siente en un ambiente de confianza.
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| Ejercicios en inglés diseñados para mi alumno con TDAH. |
Antes del confinamiento, observé que a él le agrada moldear figuras de plastilina para regalármelas, un talento bastante apreciado por mí y por otros niños del turno matutino de entonces. Posteriormente, después de investigar un poco acerca de su trastorno, comencé a darle tareas especiales qué hacer dentro de la clase, puesto que a él le costaba mucho trabajo conversar en inglés con sus compañeros, quienes entonces tenían edades mixtas, adolescentes y adultos. Después, traté que trabajara con el único chico de su edad. Roy comenzó a adaptarse un poco al ambiente del grupo, pero en ocasiones entraba en discusiones con los demás.
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| Sus figuritas de plastilina. |
El socializar con sus compañeros ha sido un tema complicado. Desafortunadamente, yo no tenía conocimiento que su comportamiento causara desagrado y el evitar convivir con él. De hecho, recuerdo haberle llamado la atención varias veces en frente de todos por estar interrumpiendo constantemente mi clase y fueron conversaciones frecuentes con su abuelita, con Dios, con las pedagogas de Equippers (gracias Belem y Danaé), con mis líderes, Pastores y con mis papás que han sido profesores desde su juventud. Por otro lado, un par de semanas antes de declarado el encierro a nivel nacional, Roy ya había logrado relacionarse bien con el único alumno que se quedó, pues el resto de ellos ya estaban enfermos o por situaciones laborales ya no podían tomar el curso.
Cuando implementé las clases en línea para todos los grupos, Roy fue el único alumno de su grupo que se quedó. Tuve que ajustar un programa especial y personalizado para él y no recibir alumnos nuevos a su hora, puesto que, según su neurólogo, los pacientes que tienen un trastorno como el suyo: tienen una pobre tolerancia a la frustración, tienen conductas que pueden llegar a afectar sus relaciones interpersonales (no tienen amigos, pues), hay que ponerles límites de manera constante y alentar sus logros (aún si son pequeños o lentos), llamarles la atención en privado sin exponerlos o avergonzarlos (cosa que me apenó mucho a mí, pues ignoraba ese trastorno), sobre todo, que sean constantes en la toma de sus medicamentos. Desafortunadamente, debido al confinamiento, solamente a Roy le han dado medicamentos y no puede ver a su psiquiatra de manera presencial.
Roy inició sus clases en línea con un desempeño deplorable por su lectoescritura lenta. Recuerdo que ha habido días en que me la pasaba pensando qué hacer porque hasta yo dormitaba durante su lectura lenta 😴, ¿cómo podía ayudarle a este chico? Un libro y páginas de internet me daban soluciones rápidas, mi mamá también. Incluso descubrí que tiene dislexia, cosa que mi mamá es especialista en solucionar y ella me dio ejercicios para él. La parte mala es que él no ha podido ser constante en esa parte, puesto que, tanto el programa "Aprende en casa", como las clases en línea de su escuela, han sido muy demandantes.
En octubre de 2020, a Roy le surgió la curiosidad de conocer de Jesucristo, cuando en media clase empezó a balbucear “Bible” varias veces y él quiso una Biblia exactamente igual a la mía, bilingüe. Su abuela me comentaba que, cada noche, se daba a la tarea de motivar a Roy para orar por su familia.
Antes de que la Biblia de Roy llegara por paquetería, Jesús puso en mi corazón compartirle a mi alumno y ahora nuevo discípulo, una pequeña frase diaria y un devocional antes de iniciar la clase para que él pudiera reflexionarla, ponerla en práctica y poder relacionarse mejor con los demás. Posteriormente, empecé a enseñarle a orar, sobre todo, porque me ha manifestado con confianza que ha tenido pesadillas, escucha voces que le causan temor, así como compartirme recuerdos tanto agradables como desagradables, tales como: lo molestaban en la primaria por su físico, los amigos que él solía tener ya no le hablan, cómo se cayó del brincolín, decir estar acostumbrado a dormir en el suelo cuando vivía con su madre, sentir cariño por su hermano menor y el anhelo de que éste le llame hermano, entre otras cuestiones. Es gracioso que Roy tiene una psicóloga y su abuela me dijo en una ocasión que ha sido muy complicado que entre en confianza con ella. En fin, los comunicólogos somos de todo un poco: antropólogos, sociólogos, psicólogos..., no nada más sabemos grabar y editar videos, ¿saben? Solamente le he pedido a Dios mucha guianza, fortaleza y sabiduría en todo sentido.
Roy se conecta puntualmente, le agrada la clase, es muy inteligente y ahora analítico, sin necesidad de usar traductores, a menos que sea como último recurso. Él suele decir: “según mi lógica redonda…” y cuando hay ejercicios de opción múltiple, antes de escuchar un audio, le agrada jugar y apostar antes: “apuesto a que a esta persona le gusta nadar porque a mí me gusta nadar”.
Una herramienta para empatizar con los alumnos desde que la generación Z y centennial nació con el celular, ha sido el jugar con las aplicaciones en inglés. A Roy le fascina jugar Duolingo y la mayoría de las veces, de manera reciente, permito que juegue y él me dicte las respuestas una vez que haya terminado las actividades de la clase. Su parte favorita son los cuentos y hasta añade opciones extra para hacer la actividad más divertida.
Lo que me llamó bastante la atención desde hace un mes (finales de abril de 2021), fue cuando le volví a hablar en el devocional acerca de la armadura para protegernos del enemigo (el diablo, pues). Él no suele participar en los devocionales. Pero, esta vez, dijo cosas interesantes. Y cito la paráfrasis de Roy:
“Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las tiranías del demonio[1] (…) La armadura espiritual está hecha de oro espiritual (…) Yo en vez de usar una espada de oro espiritual para enfrentar al enemigo, usaría… un lanza-cañones (sic) de oro espiritual. Porque, según mi lógica, un lanza-cañones ¡puede destruir todo! TODO lo que está a su alrededor. Por ejemplo, lo lanzo a una base y se destruye todo. Pero en este caso, sería el inframundo”.
Claro, un lanza-cañones es imposible. Más bien, necesitaríamos un lanza-misiles o una bazooka. Pero el concepto de que tengamos una armadura de oro, en definitiva, nos haría perfectos (cosa que, también está complicado... pues Perfecto, sólo Dios). Posiblemente, lo que Roy quiso decir es que necesitamos una armadura fuerte, pues nuestra humanidad es débil, rota e imperfecta y él, por todo lo que ha visto y vivido en sus ahora trece años de vida, ha comprendido que somos hijos de un Rey, que necesitamos ser fortalecidos y pulidos como un diamante, su joya favorita.
Mi oración es que el corazón de este chico siga siendo limpiado y continúe creciendo espiritualmente. Como he estado hablando de él, ahora hay adolescentes en Equippers que quieren conocerle. Aunque esté bajo tratamiento, en estos momentos se le ve contento y apoyado, considero que Roy podrá superar todos sus temores y su trastorno mientras tenga el apoyo de Dios, su familia y profesores. Sé que seguirán presentándose obstáculos ahora que están manifestándose un poco más las inquietudes propias de su edad, pero yo veo en él una persona resiliente y capaz en un futuro, pues sé que un día estará en la Iglesia diciendo sin pena: “Hola, yo soy Roy. Yo conocí a Jesús así…”, eso, en lugar de que su maestra de inglés lo diga en un blog y donde ella aparece en un video de Equippers a partir del segundo 37.
El hecho de ver cómo ha crecido de
manera espiritual y cómo ha desarrollado sus conocimientos es, para mí, uno de
los mejores regalos del Día del Maestro. Sobre todo, el que mi negocio se haya
convertido en un ministerio y un lugar seguro, como lo han considerado mis
alumnas, eso también ha sido un motivo de gozo, así me haya sentido enferma, desmotivada, triste, enojada, con hambre, con ansiedad... todo eso se me quita cuando Dios me recuerda lo que Él hizo en la cruz por mí, los dones que me dio y hasta les otorgo el permiso a todos mis alumnos de comer en clase. De hecho, se repitió conmigo lo que ocurrió con mi mamá cuando ella trabajaba: me enfermé de hipotiroidismo y disinsulinismo desde hace ya tres años, pero ahora me siento mucho mejor. Afortunadamente, ella no tiene eso, pero es hipertensa y tiene obesidad. Por esa razón, yo dejo que mis alumnos coman en clase, siempre y cuando no me dejen basura, jejeje. Ahorita por la pandemia, no hay problema porque todo es en línea. En fin, gracias por leer mi testimonio. Espero sus comentarios. 👇😁
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| Mi pedazo de cruz y que apareció en el video en el segundo 37. |
[1] Efesios 6:11, versión Roy por decir “tiranías del demonio”.










Es un hermoso testimonio de fé y también es un testimonio que como docente estás tocando el corazón, las fibras de los adolescentes que ELLOS, EN BASE A TU SABIDURÍA QUE LES TRANSMITES EN CADA CLASE, CONSTRUIRÁN EL MUNDO, SANARÁN EL MUNDO CUANDO TÚ, YA NO TENGAS FUERZAS. Muchas felicidades por tu texto lleno de esperanza, es el mejor regalo que puede recibir un maestro.
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