¿Alguna vez has conocido a alguna persona con la que jamás pensarías que se convertiría en tu mejor amigo(a)?
Se dice que todo mundo tiene más de un mejor amigo. Y así es... tengo varios mejores amigos, pero afortunadamente puedo contarlos con una mano, puesto que he comprendido recientemente que la amistad es más que compartir tus video juegos, comer una pizza juntos, ir al cine y solamente echar relajo... es más que eso.
Pongo de referencia la historia del "Tren de la vida" en el que vas viajando y a lo largo de tu vida, se suben a ese tren las personas más cercanas, desde familiares, amigos, hasta los novios y/o esposos. Llega un momento en el que se tienen que bajar de tu tren porque algo los llama: la muerte, un rompimiento, un viaje largo a algún país, o incluso, seguir con su vida a parte... sin ti.
Comprendí a la mala que no todas las personas son tus amigos de verdad. Desgraciadamente, las personas que están en tu vida poco a poco se van alejando o se bajan de tu tren y vas conociendo nuevas que ocupen su lugar. Pero hay algunos que permanecen a tu lado para toda la vida. En mi caso, son mis amigos de la infancia, pero luego hablaré de ellos. Esta vez hablaré de mi amiga la gringa.
Siempre quise tener una amiga extranjera. Ella llegó a mi vida en septiembre de 2013. Seguramente esta situación la etiquetarás como una casualidad, cuya frase: "ten cuidado con lo que deseas, porque se cumple", o algo así, jejeje. Yo lo considero una bendición de Dios, de Jesucristo. Ella se llama Allison, pero prefiere que le digan Allie.
Nosotros los cristianos creemos que Dios cumple los deseos de tu corazón... ¡Pero! Sin que yo se lo pidiera, llegó ella a la Iglesia donde me congrego actualmente.
Allie es misionera de Alabama, habla español con un acento gracioso, cantando con una voz grave, es chistosa y es muy amiguera. Un día, casualmente la llevé a mi restaurante favorito de sushi con unos chavitos de la congregación y pudimos descubrir la una de la otra que... somos raras y estamos locas.
Hubo una temporada en la que llegaron misioneros de Chicago, de Texas, de Minnesotta y de Nueva Zelanda que se quedaron algunos meses, pero Allie vivía con nosotros en ese entonces. Cuando ella vio que sus amigos misioneros tuvieron que partir de regreso a sus casas, ella le pidió a Dios que le concediera una amiga íntima con quien compartir... una Best Friend Forever (BFF), jejeje.
Poco a poco se dio la convivencia con ella más seguido dentro de las actividades de la Iglesia: salidas a un asilo de ancianos, un parque, un café, etc. Y pudimos conocernos más la una de la otra hasta coincidir en la mayoría de las cosas. Después ella consideró que su oración fue contestada... y al escuchar esa confesión me sentí en ese momento más que honrada de ser su amiga, aunque soy imperfecta. Pero descubrí que ambas lo somos... TODOS LO SOMOS...
Insisto, desde mi percepción no fue una casualidad o cosas del destino, suerte, o como quieran llamarle. Cada quien puede creer en lo que quiera.
El punto es que nos volvimos amigas íntimas. Con ella podía hablar de nuestra creencia en Dios, en nuestras batallas y en nuestras victorias aunque creyéramos en Cristo. Esto quiere decir que, aunque teníamos problemas con algunas situaciones o personas que nos hacían enojar o llorar, esas eran nuestras batallas y las victorias son las situaciones que terminaron bien o que se han resuelto.
Considero que con ella aprendí más de Jesucristo, que Él es real, que es un excelente amigo, que conoce incluso hasta los malos deseos de tu corazón y que simplemente a Él lo hieres con eso pero que puedes compartírselo para ver la manera de resolverlo y retomar tu camino, pues a fin de cuentas, como dijo el ahora esposo de Allie: "Dios es un papá que carga a sus niños sucios y los mete a la tina a bañar para limpiarlos y lavarles sus pecados". Nosotros creemos en un Dios que perdona y que siempre da segundas oportunidades... aunque a veces te regaña, pero al final te espera como un caballero.
Tiempo después, el tren de la vida en el que estábamos viajando se detuvo para que ella se bajara en la estación llamada "madurez" para casarse en mayo de 2015 con su actual esposo anteriormente mencionado, regresar a Alabama y tener a su bebita. Varios meses antes de que ella se fuera lloré muchísimo porque estaba en una zona de confort en donde quería seguir compartiendo con ella nuestras vidas de soltería antes de casarnos, incluso quería que conociera a mis amigos de la infancia, pero ya ni modo...
Finalmente, pude aceptar la situación de que la gente crece, se va, pero se le puede buscar aunque sea para platicar un par de horas o ver la oportunidad de salir unos días, eso ya depende de las actividades de los amigos. Pero yo creo que Dios también la alejó de mí para que yo conociera a más personas en la Iglesia, siguiera compartiendo mi vida y mi tiempo con mis amigos de la infancia y mi novio para salirme de esa zona de confort, lo cual es bueno. Espero tener la oportunidad de ir a visitar a la nueva familia que formó un día de estos.
Se dice que todo mundo tiene más de un mejor amigo. Y así es... tengo varios mejores amigos, pero afortunadamente puedo contarlos con una mano, puesto que he comprendido recientemente que la amistad es más que compartir tus video juegos, comer una pizza juntos, ir al cine y solamente echar relajo... es más que eso.
Pongo de referencia la historia del "Tren de la vida" en el que vas viajando y a lo largo de tu vida, se suben a ese tren las personas más cercanas, desde familiares, amigos, hasta los novios y/o esposos. Llega un momento en el que se tienen que bajar de tu tren porque algo los llama: la muerte, un rompimiento, un viaje largo a algún país, o incluso, seguir con su vida a parte... sin ti.
Comprendí a la mala que no todas las personas son tus amigos de verdad. Desgraciadamente, las personas que están en tu vida poco a poco se van alejando o se bajan de tu tren y vas conociendo nuevas que ocupen su lugar. Pero hay algunos que permanecen a tu lado para toda la vida. En mi caso, son mis amigos de la infancia, pero luego hablaré de ellos. Esta vez hablaré de mi amiga la gringa.
Siempre quise tener una amiga extranjera. Ella llegó a mi vida en septiembre de 2013. Seguramente esta situación la etiquetarás como una casualidad, cuya frase: "ten cuidado con lo que deseas, porque se cumple", o algo así, jejeje. Yo lo considero una bendición de Dios, de Jesucristo. Ella se llama Allison, pero prefiere que le digan Allie.
Nosotros los cristianos creemos que Dios cumple los deseos de tu corazón... ¡Pero! Sin que yo se lo pidiera, llegó ella a la Iglesia donde me congrego actualmente.
Allie es misionera de Alabama, habla español con un acento gracioso, cantando con una voz grave, es chistosa y es muy amiguera. Un día, casualmente la llevé a mi restaurante favorito de sushi con unos chavitos de la congregación y pudimos descubrir la una de la otra que... somos raras y estamos locas.
Hubo una temporada en la que llegaron misioneros de Chicago, de Texas, de Minnesotta y de Nueva Zelanda que se quedaron algunos meses, pero Allie vivía con nosotros en ese entonces. Cuando ella vio que sus amigos misioneros tuvieron que partir de regreso a sus casas, ella le pidió a Dios que le concediera una amiga íntima con quien compartir... una Best Friend Forever (BFF), jejeje.
Poco a poco se dio la convivencia con ella más seguido dentro de las actividades de la Iglesia: salidas a un asilo de ancianos, un parque, un café, etc. Y pudimos conocernos más la una de la otra hasta coincidir en la mayoría de las cosas. Después ella consideró que su oración fue contestada... y al escuchar esa confesión me sentí en ese momento más que honrada de ser su amiga, aunque soy imperfecta. Pero descubrí que ambas lo somos... TODOS LO SOMOS...
Insisto, desde mi percepción no fue una casualidad o cosas del destino, suerte, o como quieran llamarle. Cada quien puede creer en lo que quiera.
El punto es que nos volvimos amigas íntimas. Con ella podía hablar de nuestra creencia en Dios, en nuestras batallas y en nuestras victorias aunque creyéramos en Cristo. Esto quiere decir que, aunque teníamos problemas con algunas situaciones o personas que nos hacían enojar o llorar, esas eran nuestras batallas y las victorias son las situaciones que terminaron bien o que se han resuelto.
Considero que con ella aprendí más de Jesucristo, que Él es real, que es un excelente amigo, que conoce incluso hasta los malos deseos de tu corazón y que simplemente a Él lo hieres con eso pero que puedes compartírselo para ver la manera de resolverlo y retomar tu camino, pues a fin de cuentas, como dijo el ahora esposo de Allie: "Dios es un papá que carga a sus niños sucios y los mete a la tina a bañar para limpiarlos y lavarles sus pecados". Nosotros creemos en un Dios que perdona y que siempre da segundas oportunidades... aunque a veces te regaña, pero al final te espera como un caballero.
Tiempo después, el tren de la vida en el que estábamos viajando se detuvo para que ella se bajara en la estación llamada "madurez" para casarse en mayo de 2015 con su actual esposo anteriormente mencionado, regresar a Alabama y tener a su bebita. Varios meses antes de que ella se fuera lloré muchísimo porque estaba en una zona de confort en donde quería seguir compartiendo con ella nuestras vidas de soltería antes de casarnos, incluso quería que conociera a mis amigos de la infancia, pero ya ni modo...
Finalmente, pude aceptar la situación de que la gente crece, se va, pero se le puede buscar aunque sea para platicar un par de horas o ver la oportunidad de salir unos días, eso ya depende de las actividades de los amigos. Pero yo creo que Dios también la alejó de mí para que yo conociera a más personas en la Iglesia, siguiera compartiendo mi vida y mi tiempo con mis amigos de la infancia y mi novio para salirme de esa zona de confort, lo cual es bueno. Espero tener la oportunidad de ir a visitar a la nueva familia que formó un día de estos.



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