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Cuando un amigo felino se va.

                                                                         Spinelsun. 
 
Desde el título podría anticipar que, si ustedes, amigos míos, no son fans de los gatos... pasen ustedes de largo y visiten otro blog, puesto que, el contenido del mismo va a estar cargado de anecdotarios y emociones encontradas con las vivencias que tuve por dieciséis largos años "todo por un (pinche) gato", citando a una examiga.

Debo entrar en contexto primero de cómo apareció Spinelsun a mi vida...

Cuando tenía diecisiete años, iba en sexto semestre del Bachilleres y en ese entonces, asimismo acudía a un curso de radio y televisión en la escuela Raúl del Campo donde, además, me enseñó doblaje el profesor Jesse Conde, la voz de Tigger y el Señor Cara de Papa*...
Teen Cas a los 17 en las jardineras del Bacho.

La escuela era una casa grande acondicionada como escuela, pero la puerta siempre estaba abierta. Al entrar, podías visualizar en la parte de enfrente la recepción, la sala del lado derecho y un pasillo largo con los salones del lado izquierdo.

Un sábado, estábamos en clase de Producción musical y el profesor que estaba impartiendo la materia, nos había pedido que trajéramos nuestras escaletas💭y discos compactos con música, pues en ese entonces no había mp3 ni Spotify. Entonces, me llevé un par de discos originales de mi hermano y mi estuche de discos copiados.

Mientras estábamos en clase y el maestro estaba dando un poco de teoría antes de ir a cabina a hacer nuestras prácticas de hacer un programa de radio musical, entraron al salón dos varones. Uno de ellos dijo, mientras sacaba una pistola: "Buenas tardes... esto es un asalto." Yo estaba sentada del lado izquierdo del salón y, como en la escuela también estaban dando clases de teatro, pensé que todo era una broma y estoy casi segura que el profesor también porque se le quedaba viendo como con cara de "¿es en serio?" Porque, para ello, de tantas veces de haber platicado esta situación con mi amiga que estaba presente ese día, asegurábamos que uno de los asaltantes traía una pistola de juguete.
Teen Cas a los 18 tomando clase de doblaje.
Teen Cas a los 18 tomando clase de doblaje.
 
Recuerdo que el otro asaltante comenzó a amenazarnos a todos para arrodillarnos y sacar nuestras cosas. Mientras me levantaba de mi lugar para después obedecer al asaltante, mis piernas temblaban de miedo, pues era la primera vez que me estaban asaltando y a punta de pistola. Soy cristiana, sin embargo, en mi adolescencia, yo estaba alejada de Dios. Curiosamente, en ese instante de pánico, mientras me arrodillaba y ponía mis manos en la cabeza para no ver a mis agresores, estaba empezando a hacer lo que toda persona bribona hace como último recurso: orar. Tuve mi primer encuentro con Dios. Me acuerdo perfecto que yo pensé: "Dios mío, ayúdame, quiero VIVIR para contarlo". Porque pensaba que me iban a asesinar a los diecisiete años. Amigos, ni siquiera sabía orar, pero justamente así es como funciona: pedirle ayuda y platicar con Él. (Jeremías 33:3)👇
 
El punto es que llevaba un celular tabique Nokia, que casi ni servía, un poco de dinero y los discos, además de mi mochila azul de Harry Potter y mis útiles escolares. Después, nos sacaron a todos los alumnos y maestros y nos condujeron al salón del fondo y fue cuando me di cuenta que había un tercer asaltante de sexo femenino con una falda negra y una blusa blanca. Como tenía mis manos en la cabeza y mi cara hacia el suelo mientras caminaba, solamente alcancé a escuchar que uno de ellos decía "esto es sólo un ensayo", me imagino que para que el susto fuera menor, pues mi amiga recuerda que ella gritaba y, sinceramente solamente recuerdo que llegamos, nos pidieron que nos colocáramos todos en el suelo y que estuviéramos en silencio. Segundos después, escuché que uno de los asaltantes dijo "aquí hay otro", entonces trajo al alumno, manchado de sangre en la frente y todos estábamos sometidos y en silencio.

Tardaron alrededor de dos minutos y el tipo que se quedó vigilando dijo: "ahora sí, ya tendrán una noticia qué contar"... no recuerdo qué pasó después, pero tardamos algunos segundos más en silencio hasta que uno de los alumnos le preguntó al encargado si ya se habrían ido, por lo que dos muchachos se atrevieron a asomarse con sigilo. Segundos después nos dijeron: "ya se fueron".

Muchas chicas empezaron a llorar, a abrazarse, escuché que un chico hablaba por celular diciendo: "cancela mis tarjetas"... había una caos alrededor, mientras que yo estaba en estado de shock... no estaba llorando, solamente estaba temblando. Mi amiga, Jaqueline, quien también es cristiana, solamente me encontró y me abrazó para llorar y yo no pude desahogarme con ella porque seguía en shock mientras varios compañeros salieron a fumar y yo pedí prestado un celular para hablar a mi casa y me recogieran mis papás.

Algunos minutos después, llegó el profesor Jesse Conde con una patrulla y nos dio a varios de nosotros unas paletas de cajeta, a lo cual, la mamá de otra amiga reprendió esa acción, pues el combo del susto y el azúcar era igual a una diabetes. En fin... ¿qué iba a saber yo a los diecisiete años? Afortunadamente no me pasó nada, excepto el evento traumático y mi inasistencia la semana siguiente. Sobre todo, el hecho de que mi mamá notara de que no estuviera alegre, entusiasta como suelo ser, como si los asaltantes también me lo hubiesen robado, de alguna manera.
El profe Jesse Conde dando indicaciones.
 
De hecho, trataba de lidiar con la situación desde el primer día y dibujé en el pizarrón de la casa una flor con mi cara y el copete representativo con el que solía peinarme con la leyenda "¡estoy viva!", como un testimonio de que Dios me dio otra oportunidad. Y, cada vez que tenía que escribir algún recado en casa, siempre era con esa flor.

Poco tiempo después, fui con mi mamá y mi hermano a los locales de Pericoapa a la tienda de mascotas porque mi anhelo desde los dieciséis era tener un gato negro como el de la serie de Sakura Card Captors que se llama Spinelsun y nombrarlo de la misma manera. Eso fue en Septiembre de 2003 y costó cien pesos. Mi mamá recuerda haber escogido un gato que estaba muy despierto, con bastante energía y, sin embargo, ella dice que le dieron otro. El gatito tenía alrededor de tres meses y, al poco tiempo, no sé qué le hizo daño, pero ya tenía diarrea. Pensé que se iba a morir. Lo gracioso es que pensaba que Spinelsun era hembra. Él era un Europeo doméstico.

Spinelsun, del ánime Sakura Card Captors.
                                                                              Septiembre de 2003, bienvenido a casa, Spinelsun.

 
Pasaron diez años para que me enterara por alguien (no recuerdo quién) de que esa tienda de mascotas cerró porque allí estaban vendiendo a los animales enfermos.👀 Gracias a Dios, dimos con una buena veterinaria y Spinelsun creció como un gato súper saludable. Incluso, hace algunos días, mi hermano, Carlos, quien apareció en el video, comentó que él cree que, de todas las mascotas que hemos tenido, cada uno de ellos han tenido una personalidad. Actualmente sobreviven tres gatas en casa, una de ellas es descendencia de Spinelsun de la segunda camada de su esposa, la cual nombré Nieve.
 
Nieve.
 
Némesis, su esposa, era una gata blanca de seis meses que encontré afuera de un taller mecánico cuando Spinelsun cumplió un año y falleció a los doce años por hígado graso... y quizás por enojona.

El enojo en los ojos de Némesis. (q.e.p.d)

Quisiera compartir con ustedes las características de Spinelsun que lo hacían ser un gato con personalidad:

1. La pastora de la iglesia en la que solía congregarme, oró por él y lo ungió con aceite mientras ungían toda la casa. No sé si por esa razón mi gato haya tenido una personalidad particular. Incluso una vez le pregunté: "oye, Spin, ¿y tú conoces a Jesús?"- y movió la cola en respuesta. Le pregunté dos veces más lo mismo... No sé por qué no se me ocurrió filmar eso... estoy segura que todas las creaciones fallecidas de Dios, incluyendo mi bebé, están en su presencia.
 
2. Mi mamá le enseñó a abrir la puerta y él abría con la pata izquierda.
 
3. Él solamente se salía de la casa para dar una vuelta por ciertas zonas de la unidad habitacional donde vivo, comer algo de pasto para purgarse dentro de la casa, revolcarse en la tierra, mojarse en la lluvia y regresarse todo empapado.
 
4. Su forma de tocar la puerta era maullar una vez. Si alguien se tardaba en abrir o yo no lo escuchaba, el vecino de enfrente que también tiene gatos, se daba cuenta y tocaba el timbre.
 
5. Spinelsun era súper cariñoso con la gente extraña. Incluso con la gente que no les gustara los gatos, pero yo me daba cuenta cuando se retraían físicamente de él y mejor lo alejaba de ellos. Por otro lado, hubo dos ocasiones en las que se han enamorado de mi gato, hasta el punto de que una chica diferente ya se lo quería robar. Las dos me pidieron que yo les diera a mi bebé.
 
6. Cuando empecé a andar con mi segundo novio, Spinelsun se puso celoso y le encajó las garras en las piernas. Al final, se ganó su cariño.
 
7. Buscaba mucho a Némesis. Ella no lo quiso cuando quería tener su primera camada. Él le maullaba, pero ella se hizo del rogar y nunca se dejó preñar, sino hasta la segunda camada.
 
8. Cuando Carlos trajo a Ishtar a la casa muy pequeña, le siseaba porque era la invasora de su casa. Sin embargo, bastaron algunos meses para tolerarla y un par de años para quererla.
 
Ishtar.
 
 
9. Fue un gato fotogénico. Se dejaba filmar y tomar fotos todo el tiempo. Era un gato muy apuesto, a diferencia de su esposa, Némesis, quien me costaba bastante trabajo tomarle fotos. 
 
 
10. En sus últimos días, le dí baño de esponja con un trapo mojado. Le agradó tanto que ronroneaba. Su pelaje se hizo rizado. 
 
11. Antes me maullaba afuera de la puerta de mi cuarto para abrirle, a veces la rascaba. En sus últimos días, sólo se sentaba a esperarme a que le abriera. 
 
12. Cuando iba a la casa de mi amiga de la infancia, Marybell, él me seguía por el pasillo, no importando si estaba su schnauzer, Kira (q.e.p.d) y le ladrara, me esperaba afuera de su casa y me maullaba. Incluso, mi amigo Antonio recuerda que Spinelsun llegó a entrar en una ocasión a la entrada de su casa, pero la schnauzer, por suerte, no estaba en la sala.
 
13. Spinelsun no se llevaba bien con los gatos de afuera, incluso marcó su territorio con Kira (también se llama así), la cual es una Labrador que tenemos de visita, cuya dueña es Sarah, novia de mi segundo hermano, Gibbrán. No obstante, transcurrieron alrededor de dos meses aproximadamente para que fueran amigos... una relación no muy común la de un gato y un perro, mas es bastante interesante. Incluso Marybell me había dado la indicación de que, como Spinelsun ya estaba viejo, ya tenía que vivir en la sala. La parte graciosa es que Kira y él hasta compartían el agua del mismo bowl, siendo que en el inicio de su relación, comenzaron con la pata izquierda: él le rasguñó la cara como diciendo "esta es mi casa" y lo reprendí de inmediato y Kira sólo dio un sobresalto... A una semana de que ya no está el gatito, Kira lo busca y está olfateando en toda la sala, la azotea, quiere entrar a la cocina y hasta me olfateó el pantalón. Creí que con mostrarle la cajita de cenizas para que la oliera, lo iba a hallar, pero no funcionó.
 
14. A Spinelsun le gustaba mucho uno de los perfumes que mi papá usa: Carlo Corinto. Solía oler el rostro de mi papá y lo lamía. Al final, el gato olía rico.
 
15. Le gustaba mucho estar debajo del árbol de Navidad. No era el típico gato desastroso de los videos de YouTube en donde se ponía a destruir las esferas (de todas formas, rompió algunas). Por ello, mi mamá y yo hemos colocado las delicadas arriba y las de plástico abajo. De hecho, mi mamá me comentó que él llegó a tirar un par de plástico y a jugar con ellas, pero ella no lo regañó, sino que le pareció divertido. Afortunadamente, el gatito tampoco se ha puesto en una situación peligrosa en esa época como treparse en el árbol y se enredara con las luces (esa soy yo porque me gusta jugar). No sé qué sensación le producía a mi gato, puesto que estas criaturas no pueden ver a colores, pero lo disfrutaba. Incluso si todavía no lo armaba. 




 
16. Cuando me enfermaba, me pusiera muy triste o estuviera llorando, Spinelsun iba a mi cuarto o me encontraba en la sala, se subía en mí, me olía y simplemente se quedaba echado. Ronroneaba y movía la cola mientras lo abrazaba y con eso me sentía mejor. Escribir esto, me llena de lágrimas y me causa un nudo en la garganta... recuerdo que mi segundo hermano, Gibbrán, tenía 7 años y tenía fiebre. Estaba delirando e incluso le estaba pidiendo a Jesucristo que lo ayudara. Fue allí cuando Spinelsun se subió a la cama, olió a mi hermanito y se quedó echado un buen rato cerca de él, moviendo la cola y ronroneando. Para ese entonces, mi mamá ya lo había medicado hasta que se quedó dormido.
 
Sólo es el estómago Spin...
 
 
17. Así llamaba tu atención:


 

17. En la adolescencia de Spinelsun lo dejé irse porque así es su naturaleza. Los gatos suelen buscar novia, perderse, incluso, uno como dueño se arriesga a perder a su gato porque son ellos los que escogen la casa donde quieren vivir. Él se fue una semana y sí, lo extrañé mucho, y yo también era una adolescente todavía. Creo que yo tenía 18 ó 19 años, no recuerdo bien. Pero en ese entonces, Gibbrán era un niño cuando, una mañana, él le dijo a mi mamá: "creo que hay un gato afuera... ¡Es Spinelsun!" Y me levanté lo más rápido que pude para recibir de vuelta a mi bebé... cuando le platiqué esa anécdota a Marybell, ella, siendo veterinaria, especialista en comportamiento animal, se sorprendió muchísimo y me contestó: "¡Estaban destinados a estar juntos!" Tanto así, que estaba muy relajado en este video...


18. Cuando lo llevaba con Marybell, así viajaba en sus últimos días...
 
 
Julio de 2020.


 
 
Hasta el momento no recuerdo más anécdotas, pero muchas de ellas, lo mejor es verlas en su página de Instagram😸 o en el de Facebook😻 que hice a principios de este año gracias a un alumno y a mi amiga Marybell, en donde la "voz" de Spinelsun cobra vida en inglés narrando sus aventuras con Kira, Ishtar y sus hijas felinas, puesto que yo tenía el anhelo de que el mes que viene él hubiese cumplido diecisiete años. Aunque su "voz" se haya apagado, las páginas seguirán vigentes porque tengo mucho material qué compartir, no solamente acerca de Spinel.
 
Me estoy yendo en retrospectiva como en las películas, pero debo decir por qué se enfermó. Sucedió en Diciembre de 2019: cuando me fui de viaje una semana y se quedó mi novio, a Spinelsun le afectó tanto mi ausencia que maullaba raro, lloraba. Mi novio, cuando lo dejaba salir de la azotea y bajaba a mi cuarto y no me veía, seguía maullando. Mi novio me decía que tomaba al gato, lo abrazaba hasta que estuviera tranquilo. Fue allí cuando tomó esta hermosa fotografía. De todas las que se han tomado, esta es mi predilecta, además del video del inicio de este post, también lo tomó él, ya que mi novio es fotógrafo amateur.
 
 

Cuando regresé de mi viaje, lo llevamos de inmediato con Marybell y después de algunos estudios, el comportamiento de Spinelsun se debía al apego que tenía conmigo, a que ya estaba viejo, ya tenía dieciséis, lo que en años humanos significa que son ochenta. Cabe señalar, que tenía un problema urinario y que su dieta debía cambiar radicalmente. Yo estaba completamente dispuesta a supervisar a que consumiera lo que se debía, siempre y cuando mis padres me apoyaran económicamente porque las croquetas no eran nada baratas, además, a Spinelsun ya le habían extirpado un tumor benigno y, gracias a Dios, duró cinco años más de vida. En palabras de Marybell, él fue, sin duda alguna, un súper gato.
 
 

Se le ve triste, recién operado del tumor en su pata.
El amor lo sacó adelante.

Desde que empezó enero del 2020 hasta julio del mismo año, Spinelsun estaba bien, empero, empecé a notar algunos comportamientos de gatito más viejito. Cuando lo quería subir a la azotea, antes yo tenía que aplaudir y hacer una cantaleta para que se subiera corriendo las escaleras. Ahora tenía que llevarlo cargando y en el penúltimo piso, él subía por su propia patita; y cuando lo dejaba salir a pasear y regresara, ya no maullaba para abrirle la puerta. Fue allí cuando, el 15 de julio, dos gatos de dos vecinos se pelearon con él, llegué corriendo a abrir la puerta y me daba un poco de miedo separarlos, sin embargo, les grité a los gatos y los separé. Mi novio me había advertido meses antes que un día eso iba a ocurrir y le agradezco tanto que no me haya reprochado o recordado aquello, porque de todas formas me siento mal.

Nuevamente lo llevamos con Marybell y, de todas formas, ya habíamos pensado hacerle a Spinelsun unos estudios de rutina para ver cómo estaba, pero todo cambió a raíz de la pelea de los gatos, lo que le ocasionó una piedra en su riñón por el estrés. Le colocaron una sonda y lo internaron cuatro días. Una vez que salió del hospital, debía seguir un tratamiento muy puntual por una semana y muchos cuidados. Empezaba a dormir más de lo normal y casi no se movía, yo me imagino que estaba tratando de recuperarse, al igual que su amiga canina Kira, la cual también estaba recién operada.
 
Así empezó su relación. Con sana distancia.

Amigos apoyándose en la recuperación de la salud de ambos.

Cada vez estaban más cerca el uno del otro.
Foto enviada por Sarah mientras daba clases en línea.

Cuando concluyó su semana de tratamiento, aparentemente estaba tranquilo, contento. Sin embargo, a la semana siguiente, mientras yo estaba trabajando en línea, mi hermano Carlos me mandó un mensaje diciéndome que, en cuanto pudiera, fuese a ver qué le pasaba al gato porque estaba escondido en el escritorio como la vez anterior, que algo malo le pasaba y que no había comido en la mañana ni en la tarde y que ya le había mandado un mensaje a Marybell. Eso me preocupó bastante y traté de apresurarme lo más que pude.

Cuando bajé a ver qué pasaba, Spinelsun estaba dormido, pero no dormía. De inmediato lo levanté y tenía su cabecita agachada. Mi novio, Jorge, me dijo que lo mejor era marcarle a Marybell y le explicamos la situación. Posteriormente, hicimos lo mismo que en la ocasión anterior: darle en un gotero un poco de miel con agua. Afortunadamente, el gatito cooperó y ya tenía un poco de glucosa en su sistema. Marybell me recomendó que siguiera animándole a que comiera.

Un par de horas después, le ofrecí al gatito Yakult con mi dedo, a lo cual, también cooperó y también lo tomó. Después, lo levanté para llevarlo hacia su bowl de agua y comida. Solamente se quedó observando unos segundos al bowl de croquetas y decidió entonces darse la vuelta y caminar con sus pasos lentos para beber unos traguitos de agua de la bandejita de Kira. Minutos después, caminó a la caja de arena y se quedó sentado varios minutos... eso me llamó la atención. Fui a asomarme qué pasaba... estaba literalmente sentado. De todas maneras, Marybell me había dicho que iba a recibir a Spinel al día siguiente temprano.  
 
 

Posteriormente, lo llevé a mi cuarto y durmió conmigo en mi cama. Ocasionalmente yo despertaba y lo acariciaba para ver si se encontraba bien y él ronroneaba un poco...

Esa fue la última noche de Spinelsun conmigo en dieciséis años, a pesar de que obedecí tres de esos años por instrucción médica del otorrino que no conviviera demasiado con mi gato por mis alergias y, sin embargo, quise convivir con él en sus últimos días, pues Marybell me dijo, después de internarlo y hacerle estudios que: tenía anemia, insuficiencia renal, su hígado estaba mal y sus órganos también. Por ello, yo tenía dos opciones: una transfusión de sangre o dejarlo descansar en paz...
 
2 de agosto. Mi última mañana con mi bebé.
 

Para mí hubiese sido mucho mejor tenerlo en vida, pero habría sido mucho sufrimiento para él, a pesar de que lo amamos tanto en la casa y estoy segura de que Spinelsun hubiese estado dispuesto a vivir, así como lo describí tres párrafos arriba. Admiro tanto la valentía de mi gato porque fue igual de fuerte que yo. Peleó hasta el final. Fue sobreviviente de la cirugía de un tumor y, afortunadamente fue benigno. Fue rodeado de amor. Fue de los primeros pacientes de Marybell y fue un paciente tranquilo. En palabras de mi amiga, cito: "se dejaba hacer todo. Claro, me mordía, pero era una mordidita no muy manchada... o maullaba diciendo 'auch, me duele', pero nada más". No era un gato que le invadiera el pánico.
 
Sin embargo, ya estaba agotado, pues cuando se le aplicó la eutanasia, falleció en segundos... Jorge y yo lloramos. Le agradezco mucho que me haya acompañado. Se fue mi hijo de cuatro patitas. Mi amiga me ayudó a entintar la huella de una de sus patas y sellarlo en una hoja de mi cuaderno de recuerdo antes de fallecer.
 
Definitivamente fue un buen gato, un súper gato, a pesar de que lo consentimos demasiado y creo que hasta lo maleducamos todos a veces. Fue una buena decisión dejarlo descansar después de tanto tiempo de compañía en mi adolescencia y adultez.  

Cuando llegamos a casa Jorge y yo, Sarah había escrito este bello detalle.


Yo no sabía que el 8 de agosto de 2020, es el Día del Gato. Recientemente, las personas han hecho el día de cualquier cosa para conmemorar algo. En esta ocasión, el pretexto es perfecto. Entonces, más que nunca traté de apresurarme a terminar este blog. Sin embargo, no lo logré. De todas formas, felicidades hasta el cielo, tanto a ti como a Némesis, bebés. Los amamos y los extrañamos.
Cas y Spinelsun. Autoría de Sarah. Un hermoso obsequio póstumo.
 
 
*El video está en mi canal de YouTube Somos Los Garufas https://www.youtube.com/watch?v=zhXa9CHXtf4
💭Una escaleta, en radio, es un documento con instrucciones para el operador en cabina y también para los locutores de cómo estará estructurado el programa.
👇"Llámame y te responderé. Te haré conocer cosas maravillosas y misteriosas que nunca has conocido". TLA.
👀Ruiz Palacios, Fanny. El Universal. Cierran 14 tiendas de mascota tras operativo en Pericoapa, consultado el sábado 8 de agosto de 2020, de https://archivo.eluniversal.com.mx/ciudad-metropoli/2013/cierre-pericoapa-954618.html
😸Instagram @spin3lsunandfri3ndz
😻Facebook: @Spinelsunandfriends



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